domingo, 18 de marzo de 2012

Viento marchito






De pronto el mundo en sepia se volvió un desvelo
una jaqueca solar a mediodía
conjurado el nombre de un vuelo transparente y su encaje en luto
y por su danza los astros en un hilo pendularon a mi boca
péndulo, dientes del abismo con un mensajero de flauta ante mi caos de orillas
consúmase toda la miel de las puas, la que es de una ciega brisa compañera
ya se saturó toda el agua con un cosmos caracol en la serpiente
hizo crecer tanta pena un lirio de cabeza en la pared
voltea la raiz cada que el alba es tierra
no ha de morir hasta sentir ser un rompecabezas de espejos
hasta no sentir las uñas de un ángel marchito.


miércoles, 14 de marzo de 2012

Polvo azul






El aire toma su disfraz con los pétalos del despertar
Y el bosque en luto bosteza con las saras del embrujo
Callar, la flauta de duende marca las diez treinta
y la seda de los hongos en el viento azul respira
cuantas velas dulces dejarán pasar si el sol suspira?
cuando los unicornios adornan su melancolía
con la espuma de alcatraz que teje el mediodía
Los lagos cantan de luz, y su sábana dibuja las estrellas
murmura, se deja acariciar y no se aleja
el tacto con las flores del cabello anuncia el paso
del tropel de hadas resguardando el beso de la madre tierra
y es uno el tiempo, los hechizos arrullando la espera por la luna

V

lunes, 12 de marzo de 2012

1 minuto del abismo






Aquí una esfera, donde arrastran los pies los andrajosos
las miles de mulatas con el seno airoso en la banqueta
en el festival que Julio le prepara
veo que la vendedora de nopales cierra los ojos
y el Alpha en el sudor deja urgarle las pestañas
mezcla de dedos y almejas, respiro de conejo enfermo
esta ciudad le venderá la fotografía de un pezón a un primo blanco
tiembla una sirena, la vi ser ultrajada en la pila bautizmal
tiembla y le brotan renacuajos en cada melodía de los ombligos
pero es la flora carmesí quien le brinda los encantos
las escamas doliéndose de risa, el vientre roto
y entonces, cada vez que se embellece el día
la madre del viento da a luz a un esqueleto
aquí hay que quedarnos, entre las reflexiones de
y los ecos entre
por la esquina de la calle tal por cual y de la madre que le viola con espinas
ahí, rasquemosle a las horas la belleza para no morir de risa
revolcar el flujo en cada esquina al ver los curas aparearse como muertos.

miércoles, 22 de febrero de 2012

A una Banshee




En su grito de hieles, su enorme colmenar en la garganta
ombligos en los arroyos con corriente pedregosa
y en su falda vuelta cuervos, la arrogancia fantasma
mensajera, con la luna en el viento aciago picando las costillas
dibuja un rastro de cráneos su ventisca, una broma carmesí
y cuando al velo de muertos baila su arpa de aruños
cuando no se ensaliva el santo que cargan tus harapos
es cuando el susto que duerme se enrosca en tus tobillos
y es el horror, el sexo entre el encaje azul y los huesos amarillos
aquí te aclamo, cual viajera de mi Octubre en polvo de mariposa nocturna
le oculto un beso entre los dedos a tu aura de aullidos, entre la boca de los lobos
y el celo de walpurguis que te encierra en los oídos.

miércoles, 15 de febrero de 2012

Beber de tu Sangre






El pensar en ti...

me hace recordar...



el encanto que provoca...
tu fragilidad...
quedarme sentado aquí...
me puede congelar


el hablar de ti me puede... delatar

viernes, 18 de noviembre de 2011

Visiones Lovecraftianas.





Sus bocas de abismo...

Anabel Lee.


Anabel Lee.

Hace muchos muchos años en un reino junto al mar
habitó una señorita cuyo nombre era Annabel Lee
y crecía aquella flor sin pensar en nada más
que en amar y ser amada, ser amada por mi.

i/ooramos sólo dos niños mas tan grande nuestro amor
que los ángeles del cielo nos cogieron envidia
pues no eran tan felices, ni siquiera la mitad
como todo el mundo sabe, en aquel reino junto al mar.

Por eso un viento partió de una oscura nube aquella noche
para helar el corazón de la hermosa Annabel lee
luego vino a llevársela su noble parentela
para enterrarla en un sepulcro en aquel reino junto al mar.

No luce la luna sin traérmela en sueños
ni brilla una estrella sin que vea sus ojos
y así paso la noche acostado con ella
mi querida hermosa, mi vida, mi esposa.

Nuestro amor era más fuerte que el amor de los mayores
que saben más como dicen de las cosas de la vida
ni los ángeles del cielo ni los demonios del mar
separarán jamás mi alma del alma de Annabel Lee.

No luce la luna sin traérmela en sueños
ni brilla una estrella sin que vea sus ojos
y así paso la noche acostado con ella
mi querida hermosa, mi vida, mi esposa.

En aquel sepulcro junto al mar
en su tumba junto al mar ruidoso.

Hace muchos muchos años en un reino junto al mar
habitó una señorita cuyo nombre era Annabel Lee
y crecía aquella flor sin pensar en nada más
que en amar y ser amada, ser amada por mi.

Edgar Allan Poe.