
domingo, 18 de marzo de 2012
Viento marchito

miércoles, 14 de marzo de 2012
Polvo azul

lunes, 12 de marzo de 2012
1 minuto del abismo

Aquí una esfera, donde arrastran los pies los andrajosos
las miles de mulatas con el seno airoso en la banqueta
en el festival que Julio le prepara
veo que la vendedora de nopales cierra los ojos
y el Alpha en el sudor deja urgarle las pestañas
mezcla de dedos y almejas, respiro de conejo enfermo
esta ciudad le venderá la fotografía de un pezón a un primo blanco
tiembla una sirena, la vi ser ultrajada en la pila bautizmal
tiembla y le brotan renacuajos en cada melodía de los ombligos
pero es la flora carmesí quien le brinda los encantos
las escamas doliéndose de risa, el vientre roto
y entonces, cada vez que se embellece el día
la madre del viento da a luz a un esqueleto
aquí hay que quedarnos, entre las reflexiones de
y los ecos entre
por la esquina de la calle tal por cual y de la madre que le viola con espinas
ahí, rasquemosle a las horas la belleza para no morir de risa
revolcar el flujo en cada esquina al ver los curas aparearse como muertos.
miércoles, 22 de febrero de 2012
A una Banshee

miércoles, 15 de febrero de 2012
Beber de tu Sangre
viernes, 18 de noviembre de 2011
Anabel Lee.
Hace muchos muchos años en un reino junto al mar
habitó una señorita cuyo nombre era Annabel Lee
y crecía aquella flor sin pensar en nada más
que en amar y ser amada, ser amada por mi.
i/ooramos sólo dos niños mas tan grande nuestro amor
que los ángeles del cielo nos cogieron envidia
pues no eran tan felices, ni siquiera la mitad
como todo el mundo sabe, en aquel reino junto al mar.
Por eso un viento partió de una oscura nube aquella noche
para helar el corazón de la hermosa Annabel lee
luego vino a llevársela su noble parentela
para enterrarla en un sepulcro en aquel reino junto al mar.
No luce la luna sin traérmela en sueños
ni brilla una estrella sin que vea sus ojos
y así paso la noche acostado con ella
mi querida hermosa, mi vida, mi esposa.
Nuestro amor era más fuerte que el amor de los mayores
que saben más como dicen de las cosas de la vida
ni los ángeles del cielo ni los demonios del mar
separarán jamás mi alma del alma de Annabel Lee.
No luce la luna sin traérmela en sueños
ni brilla una estrella sin que vea sus ojos
y así paso la noche acostado con ella
mi querida hermosa, mi vida, mi esposa.
En aquel sepulcro junto al mar
en su tumba junto al mar ruidoso.
Hace muchos muchos años en un reino junto al mar
habitó una señorita cuyo nombre era Annabel Lee
y crecía aquella flor sin pensar en nada más
que en amar y ser amada, ser amada por mi.
Edgar Allan Poe.

