lunes, 8 de junio de 2015

La Danza de los Murciélagos: Final de Magnolia y El Conde. por Alvaro Murciélago







­-Camina, o mejor, ¿Por qué no vuelas, bruja de mierda? ¿Dónde está tu Señor Lucifer?-

-Ni siquiera creo en Lucifer, imbécil-

-Oh es cierto, ¿dónde está tu puta diosa? ¿Se la están cogiendo los duendes?

-hahahhahahhahaha- rieron todos los soldados-

-No, mi diosa está en todos lados, preparándose para equilibrar las cosas y darles su merecido, si no es que alguien se encarga de dárselos antes-

-¿Quién nos va a dar nuestro merecido, perra?– preguntó el verdugo magullando y lastimando los pechos de la bruja, mientras otro la tomaba del cabello y estrellaba su cabeza contra la pared, y un tercero la pateaba en el  abdomen, haciéndola caer, para recibir tres puñetazos en el rostro por parte del verdugo principal. La joven bruja sollozó más por la humillación que por el dolor en su cuerpo.
-Hay alguien a quien no le gustará verme lastimada, y cuando sepa todo lo que le hicieron a su bruja ajustará cuentas con ustedes- sentenció la chica entre lágrimas y con los labios llenos de sangre.
Los soldados pararon sus risas de golpe, mientras uno la tomó del cabello obligándola a seguir. Al llegar a la hoguera, la pira funeraria se encontraba lista para el monstruoso ritual de purificación mediante el fuego. Tan distante en su propósito al propuesto en Pentecostés, lejos de la purificación buscaba el castigo más cruel e impío. El cielo, para desgracia de Magnolia, se encontraba completamente limpio, aunque al menos podría observar la luna llena en plenitud antes de partir. Los ojos de la muchacha se llenaron de tristeza al ver que aquellos a quienes curó alguna vez, y a quienes protegió de maleficios y enfermedades se deleitaban ahora al verla derrotada,  débil y sucia. Un hombre, incluso, se acercó a golpearla en el rostro con una gruesa vara de madera espinosa, haciéndola caer al piso para continuar el castigo en las piernas y abdomen, mientras la muchacha intentaba cubrirse. De nada servía su magia ahora, anulada por el sello impuesto por el inquisidor alrededor de la ciudadela.

-Basta, basta, por favor, no más- suplicó la chica, quien ya bastantes moretones y hematomas tenía en todo el cuerpo, sumados al dolor de las múltiples violaciones en la celda. Los soldados apartaron al hombre, quien se retiró burlándose. La gente del pueblo esperaba morbosamente el momento de ver arder a aquella mujer, a quien en su momento habían admirado y temido.  El inquisidor, desde su balcón observaba con regocijo y esperaba pacientemente la ejecución de su máxima presa. Sabía que nada podía salvarla, debido al sello que anulaba el poder de cualquier ente sobrenatural.  Humillada y sintiéndose frágil, comenzó a llorar sin emitir ningún sonido, simplemente sus lágrimas cayeron hasta su cuello al saberse sola, completamente reducida a  un vestido roto y lleno de sangre, ultrajada y derrotada. Fue entonces que las llamas comenzaron a elevarse y danzar a un ritmo lento pero constante.

Un verdugo se desvió del camino, su encargo era vigilar la torre norte de posibles salvadores de la bruja. Caminó discretamente por las escaleras de la biblioteca, las cuales daban a la torre más alta del castillo. Sus ojos habían adquirido un inquietante color blanco en su totalidad. Caminaba de forma hipnótica, sin hacer ningún tipo de gesto, enfocado únicamente en su objetivo. Subió los peldaños apresuradamente, sacando de entre su ropa una filosa daga. Al llegar a la habitación, abrió la puerta de golpe y lo encontró ahí, dibujado con una luz roja: El sello que limitaba el poder de la magia y de los seres sobrenaturales en todo aquel territorio.  Sonrió con calma y satisfacción, y se arrodilló ante el sello, tomando la daga entre las manos y rebanando su garganta. Los ojos volvieron a su color habitual, reaccionando. El soldado aterrado intentó gritar inútilmente, debido al corte en sus cuerdas vocales. La sangre formó rápidamente un enorme charco en el suelo, alcanzando el sello, y ocasionando que de éste surgiera un humo blanco, el cual lo hizo consumirse. Una onda expansiva transparente salió de aquella habitación, cubriendo todo el territorio abarcado por el sello, y regresando a éste, anulándolo.

A unos kilómetros, un viejo hechicero sentía sus ojos volver de un blanco resplandor a su color normal. El hechizo de posesión había sido un éxito, ahora su alma volvía finalmente a su cuerpo. Sonrió triunfalmente. El sello que anulaba a su vez los poderes de cualquier sobrenatural, y que volvían imposible la salvación de Magnolia había sido destruido. Sin embargo su preocupación se anticipó al crecimiento de su alegría: El cuerpo de la muchacha se encontraba demasiado débil y magullado como para realizar un escape. El anciano había usado todo su poder en poseer a aquel soldado para romper el sello, y ahora era imposible ayudarla desde su ubicación. La supervivencia de la chica era ahora una esperanza vaga y débil, únicamente quedaba la participación del ser de quien ni siquiera podría estarse seguro de que intervendría: Él.

Al sentir el sello anularse, el inquisidor dio un salto en su trono. Rápidamente sintió la preocupación de un inminente escape. De inmediato tomó su arco y su flecha, dispuestos justo a lado de su silla. Magnolia sentía el calor de las llamas acercarse poco a poco a su cuerpo, sus muslos estaban llenos de sangre, el fuego no se detenía, y estaba completamente sola, débil, vulnerable, humillada, lastimada. El Inquisidor ajustó la flecha, enorme y filosa, en aquel sólido arco. Si no era el fuego, sería el quien finalmente acabaría con ella. No temía a su poder, pues precisamente tomando en cuenta la posibilidad de alguna artimaña, se encargó de que fuera golpeada y mancillada para que, con poder o no, fuera inútil cualquier intento de escape. Temía más bien a los seres del bosque, quienes no dudarían en venir a ayudarla. Y ni siquiera él, su poderoso amado había intentado rescatarla, ¿cómo intentarlo? Si siempre se valió por sí misma, si ella misma era una guerrera capaz de aniquilar legiones...  No esperaría él mismo que la temible y poderosa bruja necesitara su ayuda. Jamás Damisela en Peligro ella, Jamás Príncipe Azul él.

-Amor mío…perdón por ser tan débil…-

Una lágrima cayó por su mejilla, una lágrima gruesa que cayó hasta su barbilla y terminó finalmente en la paja. La gota se convirtió en una pequeña flor azul, dándole una inequívoca señal: Su poder regresaba. Sin embargo, ni siquiera podía mantenerse en pie. El cielo comenzó a adquirir una tonalidad carmesí, y una rápida tormenta se dejó caer sobre el pueblo. Sin embargo, no se trataba para nada de una lluvia cualquiera. Una lluvia de sangre atacaba el lugar, apagando el fuego que había comenzado a quemar sus pies, para detenerse enseguida. Sonrió mirando al cielo, sabiendo que finalmente, él la había recordado, quizá despidiéndose. Entonces, sucedió. Un golpe en el pecho que hizo estremecer su cuerpo, y le arrancó un débil gemido, con aquella dulce voz, tan femenina y firme. Sintió el agudo, filoso dolor  de la flecha entre sus turgentes senos, inundándose de sangre que se mezcló con la que caía del cielo. El Inquisidor sonrió, y suspiró con calma, mientras un enorme silencio se formaba en la plaza, y una extraña sombra ocultaba aquella luna llena.

Las calles de la plaza, que se encontraban iluminadas por la luz de la luna, se ensombrecieron abruptamente.  A lo lejos, furiosos aullidos hicieron que los habitantes sufrieran escalofríos. Un lejano chasquido comenzó a escucharse, mientras la  luna llena continuaba eclipsada por la misma mancha negra. Aquella siniestra sombra comenzó a moverse, al tiempo que los chasquidos comenzaban a escucharse más y más cerca. Poco a poco, formas membranosas, batir de alas  y ojos rojos se dejaron apreciar al tiempo que se aproximaba aquella sombra. El vuelo era veloz y decidido, no parecía una legión de aves normal, sino un demoniaco ejército. Un grito femenino quebró aquel silencio. No había ya duda,  el Inquisidor mismo formó una expresión de furia en el rostro,  sabía lo que se avecinaba: Una inmensa parvada de murciélagos caía sobre el pueblo. La gente corrió a refugiarse asustada, mientras los mamíferos alados atacaban sin piedad a los soldados, quienes torpemente intentaban repelerlos. Los guardias de las torres caían uno a uno, víctimas de las mordidas y los aleteos que los desorientaban. Una fracción menor de la parvada se separó, dirigiéndose al lugar donde Magnolia se encontraba atada.  Formando un remolino, aquella legión de murciélagos comenzó a fundirse, tomando una forma humana temida, y conocida ampliamente por la agonizante Magnolia. A lo lejos, el inquisidor,  furioso y angustiado vio sus temores materializándose. Con una rodilla en el suelo, formado por la paja, tomaba su forma aquel temido por los soldados, los magos y los guerreros esqueletos y cuanto ser viviente existiera: la forma del poderoso, enigmático y elegante Nosferatu conocido como El Conde.

El Inquisidor  corrió a su cuarto de armas, tomando su espada y sus artilugios, y tomando su báculo se dirigió a la parte más alta y aislada del castillo, donde esperaría la batalla. Uno de sus comandantes llegó a la habitación, y de rodillas preguntó:

Señor, ¿qué ordena?-

-Libéralos-


-Muy bien, hecho-

El soldado se apresuró a dirigirse a las catacumbas, mientras su señor se dirigía a su puesto donde libraría la batalla final. En la hoguera, El Conde se ponía de pie, liberando a Magnolia de sus ataduras, y desmaterializándose en murciélagos de nuevo, se desplazó a una remota parte del castillo, donde anteriormente se encontraban vigías convertidos ahora en cadáveres. Recostándola, retiró la flecha y revisó sus casi inexistentes  signos vitales. La flecha no había perforado el corazón, pero sí uno de los pulmones, el cual estaba a punto de colapsar. La escaza magia que aún conservaba la  había mantenido con vida más de lo que cualquier cuerpo mortal hubiera podido resistir. Sin embargo, aquella resistencia había cedido, y él lo sabía: Nada  humanamente posible había por hacer ya. Debía despedirse de la guardiana del bosque que conoció en aquella ocasión, en su jardín con calabazas sonrientes. Los colmillos, afilados y brillantes, se asomaron, clavándose en el cuello de Magnolia, arrancándole el último aliento vital.

Dejando aquella habitación, observó el caos generado por su batallón de murciélagos, a quienes atrajo hacia él con un movimiento de ambas manos, las cuales empuñó al instante. Los murciélagos, en un segundo estuvieron formando un remolino alrededor suyo. Debía prepararse para una batalla más, la cual, como todas las anteriores, libraría solo. De las catacumbas surgían viejos guerreros esqueleto, que poco a poco se arrodillaban ante El Inquisidor, quien desde su trinchera observaba sonriente al Conde.  

--¡Liquídenlo!-

A este grito, aquel ejército se lanzó al ataque, mientras el Nosferatu sonreía. Empuñando sus manos, se preparó, sabiendo que quizá sus murciélagos no bastarían. Con un ágil movimiento de manos, lanzó a sus aliados a la batalla, desmaterializándose también, cayendo frente a aquellos decrépitos guerreros. Mientras sus murciélagos desorientaban a sus oponentes, El Conde los atravesaba y quebraba sus cuerpos con su antigua espada, valiéndose también de su fuerza sobrehumana para quebrar cráneos en pedazos. Uno a uno, una decena de guerreros cayeron a sus pies, mientras el resto retrocedía ante el ataque de aquel poderoso ser.  Un resplandor verde despedazó a la mitad de los murciélagos, lo cual alentó el avance de los esqueletos. Se trataba de un ataque directo de El Inquisidor, el cual de inmediato fue correspondido por su oponente, quien tras haber dado un paso atrás,  lanzó su mano hacia el frente, lanzando su poderoso ataque.

-Blackness Bright!-

Al instante, un negro resplandor hizo volar por los aires a al menos treinta guerreros esqueleto, y retroceder al resto, al tiempo que forzó al Inquisidor a aferrar sus pies al techo del castillo para no salir volando. El Inquisidor supo que esto no sería fácil, por lo que envió un nuevo resplandor verde que hizo volar lejos a su enemigo, quien se impactó con un muro. Al reincorporarse, vio a aquel ejército lanzarse contra él, quien contaba únicamente con la mitad de su ejército de murciélagos. Decidido a enfrentarlos,  lanzó a su armada por delante, y el resto de sus enemigos se lanzaron contra él. Justo cuando el choque estaba a punto de efectuarse, una enorme bestia se abalanzó sobre uno de los huesudos guerreros, destrozándolo en segundos con su poderoso hocico y partiéndolo en dos con sus afiladas garras. El ataque inminente cesó, al tiempo que dos bestias más se posicionaron tras la primera. Se trataba de la triada Black Fang, guardianes de Magnolia, y feroces guerreros del bosque…milenarios Hombres Lobo.

-No vas a pelear solo, Conde- dijo el principal de ellos, quien había destrozado al soldado esqueleto.
-Lo quieras o no, vamos a pelear esta batalla también-, dijo el otro, quien se posicionó al lado del principal, hablando al Conde de Reojo.-

El tercero, siempre pacífico y amable en su forma humana, sacaba sus garras, ansioso de destrozar huesos. –Eres un maldito arrogante, pero esta gloria no será tuya solamente, rata con alas-
Mostrando los colmillos, el Nosferatu sonrió. –Hagámoslo entonces-

Lanzándose a la batalla, destrozó al primer soldado frente  a él, quien no tuvo muchas posibilidades de sobrevivir al golpe de su espada. Los hermanos lobos, por su parte, quebraban extremidades,  dividían columnas y resquebrajaban dos o tres columnas por minuto, lo cual aseguraba una victoria inminente. Sin embargo, un avance mayor se requería.

-Esperen-, dijo mientras se ponía delante de ellos.

-Crimson Star!!!-

Al momento, un enorme resplandor color sangre disminuyó a la mitad las filas del ejército enemigo.
-No podré seguir combatiendo a lado de ustedes, pero esto seguro es de ayuda, hay alguien de quien debo hacerme cargo-


La enorme capa negra se extendió, preparada para realizar algo que únicamente en ocasiones de mucha gravedad tenía lugar.  Con un aura oscura a su alrededor, empuñó las manos, y aquel manto negro se transformó en dos enormes alas idénticas a las de sus amados murciélagos. Emprendió el vuelo, perdiéndose en la batalla y sobrevolando a sus rivales.  Llegó frente a su rival, quien aguardaba preparado con sus dos armas.

-Qué puedo decirte, Conde?  ¿Vienes por venganza?  ¿O por la salvación de este patético pequeño mundo?­ Verás, sin importar el resultado de esta batalla, hay cientos de mundos más, lugares a los que mi alma puede trascender, y crecer con cada mundo que destruya.

-No importa a donde huyas, voy a perseguirte y quebrar tu alma-

-Entonces comienza ahora-
Un nuevo resplandor verde es enviado hacia el Conde, quien logra esquivarlo volando, lanzándose hacia su rival y estrellándose ambos contra la pared tras ellos. Con un revés de su báculo, El Inquisidor lanza lejos al Conde, quien logra ponerse de pie antes de caer. Lanzándose al ataque, logra derribar a su oponente, quien de inmediato se pone de pie devolviendo el ataque, el cual es esquivado con agilidad.  Con sus características cadenas, atrapa al inquisidor por los pies, lanzándolo lejos y haciéndolo estrellarse contra una vieja columna. Sin piedad, lo recoge tomándolo del cuello y lo lanza hacia el suelo,  de donde es tomado de nuevo para recibir severos golpes en el rostro. Un puntapié en el rostro lo hace estrellarse contra el muro, mientras El Conde, arrogante y sereno, se dirige a seguir el ataque. Las manos del Inquisidor, abiertas, atraen una serie de espectros verdes que se impactan en el cuerpo de su enemigo, quien tras un leve quejido queda atrapado por estos seres etéreos. Su rival se pone de pie, con un aire triunfal.

-No dejas tu mortalidad, Nosferatu,  deseas molerme a golpes en lugar de simplemente liquidarme con tus habilidades, eso te costará caro.-

Al instante,  un nuevo resplandor verde sale de las manos del Inquisidor, quien tras una gran explosión hace desaparecer a su rival.

-Chupasangre inútil-

Expulsando energía, emite un grito de celebración por su victoria, el cual es silenciado de inmediato. Una serie de chasquidos y aleteos se escuchan tras de él, revelándole la inutilidad de su ataque.

-Así que esto es todo, es una decepción. Fueron precisamente esas habilidades las que me permitieron escapar de tu truco barato.
El conde toma su forma nuevamente, mientras un aura roja se forma a su alrededor y se reúne en sus manos. Al estar lista, es disparada contra su rival.

-Exclamation of Blood!!-

Acto seguido, el cuerpo del Inquisidor es enviado lejos, sin posibilidades de escapar. Aunque sabe que no es suficiente para matarlo, es consciente de que le ha ocasionado un gran daño. Su rival se levanta con dificultad, sabe que no podrá resistir mucho, y es necesario tomar medidas desesperadas. Entonces, usa su último recurso, reservado precisamente para este rival.

-Phoebus Lux!-

Un brillo extraño aparece durante unos segundos, cegando brevemente a ambos contrincantes. Sin embargo, es El Conde quien resiente más los efectos. Algo extraño le sucede, algo que hacía mucho no sentía, y que lo debilita y desorienta. Sin embargo no es un escenario posible dado el momento de la noche en que ambos se encuentran. No puede, por otro lado, tratarse de otra cosa. Nada debilita su cuerpo del mismo modo: La luz del sol. Un hechizo difícil de dominar, el cual El Inquisidor aprendió luego de años de intentos fallidos y de quemadoras horripilantes, y del sacrificio de muchas presas. A un ser vivo normal lo hubiera calcinado en el acto, a un No Muerto le ocasiona el mismo efecto que tres horas de exposición a la luz solar: Debilidad absoluta.

-No intentes disimularlo, se lo débil que estás, este es el punto al que debía llevarte.-
Con unas cadenas formadas por energía, atrae hacia sí al oponente, a quien golpea en varias ocasiones aprovechando su debilidad.

-Crimson Star!!-

Un débil resplandor surge alrededor del conde, el cual es de inmediato disuelto por su oponente, quien con su poder lo lanza lejos. En el suelo, recibe un puntapié en el rostro, y tomándolo del cuello, la risa triunfal del enemigo le hace temer el final. Flotando, y rodeado por un aura verde que le ocasiona un enorme dolor, observa la espada del Inquisidor, preparada para decapitarlo. Sin embargo, una voz gutural interrumpe la ejecución.

-Oye imbécil, seguro no tienes un hechizo que implique dagas de plata-

Los tres hermanos Black Fang se posicionan ante él, preparados para acabarlo. El mayor se lanza contra él, cayendo ambos al piso, lo único que se interpone entre su hocico y la yugular del inquisidor es el báculo. Sin embargo, logra librarse del Licántropo y lanzarlo lejos. Al reincorporarse, recibe la embestida del segundo rival, quien lo golpea y lo tira al  piso. Al levantarse de inmediato, logra lanzar un hechizo que es esquivado con rapidez, aunque al lanzarse encima, es atravesado por la espada, la cual, gracias a no estar hecha de plata, no provoca un daño mortal. En el piso, El Conde intenta reunir sus últimas fuerzas, para realizar un último ataque. Mientras tanto, los tres hermanos están listos para atacar de nuevo. Cuando se lanzan a atacar, son repelidos por un enorme resplandor verde, que logra dejarlos fuera de combate.

-Vaya perros molestos-  dice jactándose su enemigo.

Al volver la vista atrás no encuentra al Conde. Este se aparece frente a él, con sus fuerzas reunidas para una última embestida, las alas desplegadas. Sin dar tiempo para reaccionar, emprende el vuelo tomando en los brazos a su rival y lanzándose ambos por el abismo que rodea al castillo. Caen exactamente donde el Conde lo deseaba: El viejo cementerio.  Sofocado por la debilidad, y el dolor de las heridas, apenas puede estar de pie, y cae sobre una de sus rodillas.

-Romántico sitio elegiste para caer, conde. Nunca pierdes tu estilo-
-No imbécil, te traje a tu matadero-

-¿Cómo? ¿Cómo es que puedes seguir diciendo tantas incoherencias? Voy a aniquilarte de una vez.-

Preparando su espada, se dispone a embestir al Nosferatu, mas una onda expansiva lo hace retroceder.  De entre las tumbas, un resplandor carmesí comienza a surgir y fundirse con el cuerpo del Conde, quien poco a poco comienza a reincorporarse. Con los ojos muy abiertos, el inquisidor no da crédito a lo que ocurre, ¡Los muertos dan fuerzas al Conde! Con movimientos lentos, éste se pone de pie, y con una mano en el cielo, reúne todo el poder que la sangre espiritual de los muertos le han aportado.

-¡No, no puedes! ¡ No puedes! ¡Solo un Nigromante puede hacer esto, disponer de los muertos, no puedes tomar su sangre, solo una bruja puede!-

-Soy hijo de Brujas, ¿Lo olvidaste, imbécil?- le responde con una sonrisa.

Recuerda entonces a las brujas quemadas de aquel viejo bosque, y al niño que escapó, quien era protegido por ellas. Y en especial, recuerda a Lirium, la poderosa hechicera que sacrificó su poder para que su vástago pudiera sobrevivir.

-¡!!NOOO!!!-
El ataque está listo, un antiguo hechizo vampírico que reúne la sangre de los viejos muertos, y la transforma en energía espiritual como ninguna. Con su mano apuntando hacia el cielo, lanza las palabras que ejecutan el ataque.

-¡Last Requiem!-

Una gigantesca aura color sangre sale disparada de su mano, destruyendo el cuerpo del Inquisidor, quien solo atina a dar un último grito de dolor. Al desvanecerse, El Conde cae nuevamente sobre una de sus rodillas, sin fuerzas ya. Sonriendo, sabe que finalmente su rival ha muerto, y todas las brujas han sido vengadas. Sin embargo, un ruido de botas lo pone en alerta.
-Mírenlo chicos, nunca tuvimos mejor oportunidad que esta, venguemos al maestro-

El ejército del Inquisidor, resucitado por algún conjuro de Necromancia, convertido ahora en Ghouls, se manifiesta ante él. No tiene ya fuerzas para enfrentarlos, ni siquiera puede moverse. Únicamente sonríe, pues en el fondo sospechaba que no sobreviviría a esta batalla. El líder, el verdugo que lastimó monstruosamente a Magnolia, se abre paso frente a ellos, preparando su hacha para darle muerte. Cuando el resto lo sigue corriendo para masacrar al conde, algo los detiene. Una nueva parvada de murciélagos se interpone entre los soldados y el Conde. Esta vez, al tomar forma humana su forma es femenina, pero poderosa. Unas alas de murciélago, enormes y desplegadas, se imponen a la tropa que estaba por atacar. Los ojos del verdugo principal se abren enormemente al reconocer aquel rostro, aquellos cabellos negros, rebeldes y enmarañados, aquella mirada magnética y aquella sonrisa desafiante: el porte rebelde y aniquilador de la poderosa Magnolia.

-¿Tú?-
Los soldados intentan huir, pero son atacados por la espada de la ahora Vampira, quien logra partirlos en dos y desmembrarlos. Aunque algunos logran darle batalla, rápidamente caen debido a los hechizos que los lanzan lejos. La magia sobrevivió a la transformación. Golpeando el suelo con un puño, lanza lejos y destroza a varios oponentes,  alcanzándolos para después darles muerte. Al final solo queda uno: El verdugo, el que más se empeñó en humillarla e insultarla. Atraviesa su abdomen con la espada,  mirándolo a los ojos de manera desafiante, sentenciando:

-Aquí está mi diosa, la noche-

Retira la espada, para con un rápido corte decapitarlo.

Al terminar, las alas son plegadas nuevamente, fundiéndose con su elegante vestido negro, y la capa que porta. Su mirada se ha vuelto más poderosa ahora, con los poderes de la noche de su lado. Un grupo de murciélagos espirituales la rodea, reafirmando su nocturna autoridad. Con una sonrisa, llega hasta donde se encuentra El Conde, cansado y sin fuerzas, quien le dio el aliento de los No Muertos para salvarla de la muerte.

-¿Qué harías sin mí?- pregunta burlonamente al agotado Nosferatu.

-Funcionó-

-Por supuesto-

-No hay mucho tiempo, el lugar va a colapsar sobre sí mismo, El Inquisidor selló este lugar para atarlo a su destino-

-¿Qué significa?-

-Que este sitio, y probablemente este mundo va a desaparecer. La abuela me enseñó que este solo es un mundo de muchos otros, muchos han colapsado, pero otros se mantienen en pie.-

-¿Cómo escapamos entonces?-


-No hay un escape posible, solo queda fundirnos, amor mío. Al acabar con él impediste que destruyera las almas, y les diste la oportunidad de renacer en otro mundo, pero no hay posibilidad de sobrevivir, salvo una para nosotros dos. Según mi abuela, si dos seres oscuros unen y funden sus manos en una sola alma, en un solo beso, siempre se reencontrarán en otra vida-

Tal como lo dijo Magnolia, todo aquel mundo comenzó a colapsar, y pronto el castillo comenzó a derrumbarse y desaparecer.  Los tres hermanos, débiles y unidos de las manos, se hundieron en aquel remolino abismal. El cementerio de hadas, la casa con las calabazas sonrientes, el bosque, los castillos, todo se desvaneció. Y ahí, en una vieja tumba con un hermoso ángel, aquellos seres de oscuridad, desplegando sus alas, unidos en un solo beso, en una sola alma, se fundieron en uno solo, y una parvada de murciélagos etéreos  formó un remolino que logró desaparecer justo antes de que la destrucción los hiciera desvanecerse. Y entonces, fundidas sus almas, ambos desaparecieron, quizá para reencontrarse en otro mundo, en otra vida, en otro tiempo…
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Epílogo.
Un joven con un murciélago de metal bajo su cuello, cruza la calle llevando un kilo de arroz bajo su brazo, el precio de entrada a aquel evento. Al cruzar la entrada,  distingue una falda negra de picos, y una cabellera larga y enmarañada, de espaldas.  Coincide con los seres que le han fascinado desde muy pequeño.

-Una bruja- dice para sí, sonriendo.

Caminando entre los puestos de aquel festival de rock, no puede despegar los ojos de aquella mujer, intentando disimular sus nervios, observando los accesorios que llaman medianamente su interés. Revisa los discos, los guantes, los collares, nada llama su atención. Cruzando la calle, del otro lado, se encuentra ella. Un ardor en su pecho, las conocidas mariposas en el estómago. ¿Por qué? No la conoce, no la había visto jamás, y sin embargo una enorme emoción se apodera de él. Una playera de Metallica es la que viste ella, una playera de Cráneos la que viste él. Y entonces, sucede…la mujer voltea su vista hacia él. No puso la suficiente atención, hasta que observa el letrero dentro del puesto de accesorios que la chica vigila:

Witch´s House.

¨-Es ella!! Es ella!!, maldición, es ella! piensa él, mientras sus nervios aumentan. La chica Wicca con quien estuvo charlando los últimos días por medio de las redes sociales, y sin embargo luce distinta en persona, mucho más bella, mucho más Bruja.

Las miradas se cruzan, el pecho arde, cada uno a un lado de la calle. Una mirada magnética la de ella, quien ha aprendido a estar sola, a superar los peligros y adquirir independencia entre tanta soledad. Unos ojos tristes los de él, y que sin embargo mantienen la esperanza de quien no se rinde.  Y entonces, ella regala una sonrisa, sin saber exactamente por qué, si es solo un desconocido vestido tenebrosamente como ella. Están ahí, inmóviles, con la sensación extraña y contradictoria de aquellos desconocidos, que sin embargo saben que se han reencontrado luego de fundirse en un solo beso, en una sola alma, en una misma parvada de murciélagos…bajo una misma luna.


miércoles, 8 de abril de 2015

Luna I







Separar tu nombre
En pliegues lunares mientras lloro
Con pétalos de noche rota duermes bendecida
Sueños de un espejo que dormita
En un río de sienes pedregosas
Mojada por la luz del viento oscuro
Somos estrellas suturadas en el hueco
En la sólida matriz del hundimiento
Un cráter brota en el ombligo
Su ligero abismo es de ocasos perdidizos
Los que se extinguen en un pestañear de luto
Nuestro altar recita congelado
Las estacas en su centro espesas como agujas
Nuestro crujir de nucas agudiza
Hoy
respiras lejos
Tejes nidos
Trepas dentaduras
Imaginas cárceles torcidas
Llueves enroscada
Anocheces recordando
Vigilas cielos haraposos
Sueñas páginas desnudas

por Alvaro Murciélago

martes, 10 de marzo de 2015

La Cúpula del Vampiro.

La Cúpula del Vampiro.
El oscuro corazón de la sombría Tijuana.
por Alvaro Murciélago.

Enclavado entre las calles 2da  y 3ra del centro de la ciudad, en un legendario callejón conocido por sus terrorfíficas leyendas, se ubica La Cúpula del Vampiro. Mural minimalista y sobrio que muestra personajes como la legendaria Nailea Nurmi en su rol de Vampira, y al oscuro Germán Robles en su inmortal rol del Conde de Lavud, para la cinta El Vampiro deja en claro que se ha llegado a territorio de las sombras. El interior, lleno de velas e incienso, y con una escasa luz ,da cuenta de un concepto que se ha mantenido hasta el día de hoy: el imaginario romántico de los No Muertos. 





A pesar de su aspecto lúgubre, La Cúpula del Vampiro es todo menos un lugar triste.  Desde su fundación en el verano de 2011, ha servido de foro para la promoción de los diversos géneros que integran la escena subterránea oscura: Gothic Rock, Deathrock, Industrial, Psychobilly, Metal e incluso proyectos experimentales y alternativos han hecho de éste un espacio para mostrar su propuesta.  Este lugar alberga todas las expresiones alternativas, siendo un foro multicultural y abierto. Bandas como Trapo Dolls, Residual Dreams, Untoward Children, The Spiritual Bat, 13th Sky y D-Tox se han presentado en este escenario, promoviendo así un crecimiento notable del género Deathrock en la localidad, sumado a la promoción del club y su apertura a diversos subgéneros oscuros.


Actualmente, el lugar ha sido designado como el representante local del World Goth Day, a celebrarse a finales de Mayo del presenta año. Para esto, La Cúpula del Vampiro prepara un evento multidisciplinario donde se podrán apreciar eventos de Literatura, Pintura, Danza, Fotografía, etc.  Además, se preparan importantes eventos musicales, como lo son las presentaciones de God Destruction, Only Theatre of Pain y Gorgonas en este recinto, el cual, a su vez, se acerca su cuarto aniversario, y eso sin duda es de celebrarse.


sábado, 7 de marzo de 2015

Rikk Agnew: Una sombría Leyenda viviente nos visita.

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Quizá en una ciudad donde la escena Goth- Deathrock apenas se consolida, el nombre de este veterano guitarrista no sea muy familiar. Después de todo, estamos acostumbrados más a Depeche Mode y a Covenant que a Vodoo Church y Christian Death. Este personaje comienza su carrera musical a finales de los setenta con la agrupación llamada The Adolescents, misma que cultivó un sonido Punk. Posteriormente, se uniría a la banda que marcaría la historia de la música oscura por siempre: los emblemáticos Christian Death de Rozz Williams.



Es probablemente su participación en el legendario Only Theatre of Pain de Christian Death, lo que le ha hecho ganarse el respeto y un lugar dentro de la realeza de la música oscura. El género surgido después, es decir, el Deathrock, toma sus bases no solamente de las letras de este álbum y de la voz andrógina y fantasmal de Rozz Williams. Las guitarras ácidas, depravadas y rasgadas de este álbum se convertirían en el sello del estilo más crudo y siniestro de todo el universo musical macabro,  es decir, el Deathrock, y en general, el sonido del Rock Gótico de la segunda generación obtuvo gran parte de su influencia de este sonido.  Su legado puede escucharse en bandas como The Witching Hour, Madre del Vizio, Skeletal Family o proyectos más actuales The Spiritual Bat, Los Carniceros del Norte o Scarlet´s Remains. En resumen, Agnew ha ayudado a forjar las bases musicales del género tenebroso, influyendo a reconocidos proyectos que a su vez hoy han consolidado su presencia en la escena mundial, una influencia que, por otro lado, jamás tendrá Valor Kand y su Christian Death.  Rikk, quien ha grabado diversos álbumes en solitario, ha formado parte además de la alineación de reconocidas bandas como Poop, Pin Ups,  Social Distortion y los también macabros Vodoo Church.

Junto a Rozz Williams, en la alineación original de Christian Death.



Only Theatre of Pain: El eco lejano de Rozz Williams.
Actualmente, Agnew forma parte de Only Theathre of Pain, una banda cuya propuesta es, a manera de tributo, traer a la vida aquella legendaria formación encabezada por Rozz Williams. Verlos en vivo, sin duda, es revivir el sonido característico de la mano de su guitarrista, pudiendo disfrutar las rasgadas notas de Dream for a Mother, Spiritual Cramp O Romeo´s Distres de la mano de su creador original. La banda se presentará en el 25 de Abril en La Cúpula del Vampiro, sumándose a las bandas  y eventos que han abonado a convertir a Tijuana el centro más importante del Deathrock en el norte del país, ayudando a la vez a la consolidación de una creciente escena oscura caracterizada cada vez más por la apertura musical a géneros clásicos y orgánicos, luego de más de una década de un predominio de la música industrial.

Sin duda, se tratará de un evento que vale la pena disfrutar, y conocer a una leyenda mundial, responsable del sonido mortuorio de las guitarras del  género siniestro.



por Alvaro Murciélago

domingo, 11 de enero de 2015

Lluviosa



La piedra sobre la que los tobillos pesan,a tiene la sábana de gotas aturdidas, las plumas nocturnas sin cantar, por tanta duda...y los brazos extendidos por saberse noche, pálida sirena de lunas aterciopeladas.

sábado, 3 de enero de 2015

Luna de la cama fría




El aire en su cripta de espinado musgo
al tocar las puntas de los puentes rotos, se fragmenta
la voz rojiza es una espina de metal
calando en los pulmones 
ondeando su bandera de oraciones bravas
los rincones de la arena suenan membranosos
la estela de lo oscuro gime como vagabunda rota
y en los dedos irritados, duros de tan heladas dunas
la sombra altiva de los huesos dormitea desnuda
un pétalo solloza y serpentea despacio
en la cama desértica y azul
en el cósmico abandono de su terciopelo
al acercarse los bostezos
la soledad de ramas turbias amenaza
con rasguños y castigos
y absorbe en la eterna, maligna calamidad de su destierro.



miércoles, 31 de diciembre de 2014

Eterna.



Las lágrimas, partículas de cisne, se mezclan en los cabellos quebradizos. Se vuelven vapor helado, hilos de cristal desnudándose al tocarse los nudillos. Hay gruñidos en la niebla,  se inclinan ante sus palmas blancas, el amor y la vida se han quebrado entre los dedos, y queda la frialdad calada en los pulmones, grieta de húmedas costillas. al soñar la luna fría, diosa de las penas congeladas, las garras arrancan las carnes a la penumbra.  Sus muslos claman por los rosarios muertos, por la nube de esqueletos viejos...la calma de lo oscuro, el refugio de sus besos fríos.

sábado, 6 de septiembre de 2014

EYACULACIÓN POST MORTEM Un seductor aroma a muerte... por Alvaro Murciélago.





En la entrada anterior hacía hincapié en la degeneración alcanzada por cierta rama del ''Revival Deathrock". Sin embargo, existe también otra rama caracterizada por proyectos genuinos y deliciosamente arriesgados. Tal es el caso de los españoles de EYACULACIÓN POST MORTEM.  Su primer material oficial  denominado "La Oskura Hermandad", da cuenta de una propuesta defendida desde los inicios de la banda, hace ya 13 años. Para quienes disfrutamos de la parte más púdtrida y orgánica de la música oscura, es muy claro que, más que un sonido particular con Voz de Rozz Williams-Andy Sex Gang, baterías estilo Theatre of Ice y Riffs marca Agnew, el Deathrock resulta más una propuesta estética en cuanto a lo musical, es decir, una visión musical encaminada a la crudeza, el humor negro, y lo macabro de la manera más visceral y rastrera existente. En este sentido, los criterios son menos rígidos de lo aparente. Astrovamps, por ejemplo,  resulta uno de los máximos exponentes de esta tendencia con sus letras y ambientes circences y aterradoramente caricaturescos, sin atarse al legado de los primeros Christian Death de manera estricta. Esta misma perspectiva es la que envuelve a Scarlet´s Remains y D-Tox en una misma corriente a pesar de sus claras diferencias de sonido.  Es el imaginario perturbador y estilizado a la vez lo cual le da a una banda esta categoría, y es precisamente lo que vuelve a EPM uno de los máximos exponentes.



Eyaculación Post Mortem se alzan con una bandera negra, sanguinolenta y manchada de material orgánico posterior a una autopsia en medio de un mundo gótico aterciopelado, romántico y en ocasiones artificioso. Cuando  la cotidianidad misma impide vivir siempre en el universo satinado y erótico del siglo XVIII, cuando  las alcantarillas abiertas matan el perfumado aroma de un corsé, o los callejones solitarios y aterradores muestran la cruda realidad de estos tiempos, existen dos opciones: dejarse arrastrar por esa normalidad urbana y estéril y volverse otro robot más, o abrazarla y fundirse en ella, dejarse devorar y resurgir como un espectro de voz gutural y obscena, orquestando los ecos esqueletales y mórbidos de las ciudades, de los nuevos escenarios de lo macabro. Su sonido es una mezcla entre el horror punk, con toda la rudeza que caracteriza a este hórrido subgénero. A la vez, los elementos electrónicos se mezclan para dar un ritmo maligno y profano, digno de despertar las danzas de los Vivos Murientes a los que aclaman. Al mismo tiempo que el más negro de los abismos del Rock gótico y el Deathrock le aportan la profundidad y el glamour putrefacto que toda banda oscura presume, envolviéndonos en una atmósfera sucia y sensual, de cementerios abiertos con seductoras vampiras ensangrentadas y lascivas.


Es Eyaculación Post Mortem, la banda que pasó de ser un proyecto español a convertirse en un fenómeno mundial, alternando con bandas de carácter internacional. Se trata de Eyaculación Post Mortem, quienes  continúan el legado de Parálisis Permanente y La Casa Usher, y quienes a la vez, junto a Los Carniceros del Norte, Naughty Zombies y La Peste Negra forman la legión de ecos de ultratumba provenientes de la península Ibérica en este nuevo siglo, y que han asolado el mundo con su humo espectral.




martes, 19 de agosto de 2014

The Spiritual Bat. Hipnóticas Atmósferas Oscuras


The  Spiritual Bat.
Las Atmósferas Nocturnas
por Alvaro Murciélago.

Posterior a la fiebre(por no decir moda) por el renacimiento del Deathrock, la cual degeneró en un excesivo culto a la imagen ,llegando a su punto máximo con el surgimiento de proyectos tan plásticos e infames como All Gone Dead,  el panorama musical parece ser alentador.  Ajenos a una tendencia generalizada en decenas de bandas preocupadas más por el maquillaje, los tintes de cabello y las plataformas, The Spiritual Bat se erige como una banda genuina,  fiel a sus raíces y, sobre todo, sumamente talentosa.
Si hay un país donde pueda presumirse por contar con proyectos musicales oscuros originales, se trata definitivamente de Italia. Fulvio, procedente de esta península, la obscena y maléfica voz de Madre del Vizio, sería en gran medida el sello de la segunda generación del Deathrock (basta escuchar el disco Dio, Dio, Dio). En su momento, fue esta banda italiano-alemana,la encargada de renovar y continuar el legado dejado por Rozz Williams y aportar una nueva frescura y potencia a este estilo. Toca entonces el turno a The Spiritual Bat, cuyo sonido rescata lo mejor de los distintos momentos del  Rock Gótico y el Deathrock sin caer en el encasillamento.  Su estilo retoma las mismas raíces que en su momento exploraron Scarlet´s Remains o Cinema Strange, la influencia de proyectos como The Plague, (el sello de esta banda está presente en la voz de la cantante), las guitarras de Rikk Agnew, entre otros elementos. Sin embargo,  la banda explora terrenos de lo etéreo, creando ambientes hipnóticos y místicos cuya profundidad recuerdan a The Shroud o This Ascension…la los cuales transportan inmediatamente a paisajes sombríos y decadentes, pero a  la vez, hermosamente artísticos.


El Rock Gótico y el Deathrock viven una etapa de reinvención desde hace alrededor de una década. Independientemente de los ya conocidos grupos que han rescatado los viejos sonidos, The Spiritual Bat se suma a la otra cara del rock tenebroso actual: la de las bandas que privilegian la originalidad.  Arts of Erebus, (sus primeros trabajos sobre todo), Bella Morte, The Last Dance, The Eden House, Mina Harker, Veneno para las Hadas, e incluso The Birthday Massacre, forman parte de propuestas encaminadas no solo a continuar la tradición del rock gótico y el Deathrock, sino también a crear sonidos nuevos, combinar la tradición con una nueva tendencia, la cual demuestra que lejos de desaparecer, o ser géneros caducos, siguen reinventándose y adaptándose a los nuevos tiempos.




The Spiritual Bat amenizará y será la cereza del pastel en los festejos del Tercer Aniversario de La Cúpula del Vampiro. El club local se ha distinguido por ser, entre otras cosas, el principal impulsor del Rock Gótico y en especial, del Deathrock en la ciudad. Untoward Children, Trapo Dolls, Residual Dreams, D-Tox y 13th Sky han desfilado por su escenario marcando la pauta en la escena tijuanense. Nunca antes se había promovido un equilibrio tal entre los géneros más sintéticos y los más orgánicos del ambiente oscuro.  Será una excelente oportunidad de ver tocar a una banda de talla internacional, y de culto en la escena Gótica actual; el día Sábado 23 de Agosto se contará con la presencia de Nu Paradigma, delicias terrenales y Felling Machine. El día Domingo 24 de Agosto tocará el turno a los italianos, quienes cerrarán este mágico festejo con broche de oro. Además, ambas fechas serán amenizadas por los setlist de un servidor y de la anfitriona Celeste Miss Bat. Enhorabuena!!


viernes, 29 de noviembre de 2013

Magnolia y el Conde



Había una vez, en un reino muy, muy lejano, una bruja llamada Magnolia, quien vivía  solitaria en su pequeña casa en medio del bosque, cuidando siempre de los animales, plantas y flores que la rodeaban.       






            Todas las criaturas del bosque amaban a esta bruja; las hadas acudían a conseguir polvos para abrillantar sus alas y contarle  sus amoríos con hombres lobo, los hombres lobo la buscaban para conseguir pociones que detuvieran su transformación, y así  bailar bajo la luna llena con sus hadas en su forma humana. En fin, Magnolia  atendía, ayudaba y conocía a todos los seres de aquellos lugares, a todos…excepto a aquel a quien llamaban El Conde. Acerca de él únicamente había escuchado tristes historias, como aquella narrada por su abuela en una noche fría:

-Cuentan que en el castillo de los Duval vivía un poderoso Conde, el último descendiente de una vieja casta de Vampiros, quien por su  maldad fue castigado por los espíritus del bosque, y un día simplemente desapareció junto con aquel castillo sin dejar rastro, pero cada 10 años, cuando la luna  se torna totalmente roja, se dice que es la señal de que el Conde sigue con vida, sufriendo por su condena-
Magnolia sentía tristeza al escuchar esas historias; se preguntaba si aquel ser de verdad sería así de malvado, y si un día llegaría a verlo.
         

Antes de continuar, permítanme que les describa aquel mágico lugar donde Magnolia habitaba. Su casa era pequeña, hecha de madera con techos triangulares, y desde ahí  emanaba siempre un aroma dulce, ya que Magnolia gustaba de preparar pan y postres para sus visitas, y al mismo tiempo dejar algunas de estas delicias en su patio para aquellas criaturas que pasaran por el lugar.  Para llegar a la puerta de su casa, era necesario atravesar un jardín repleto de plantas que la bruja usaba para sus pociones. También, en el suelo habitaban cientos de hongos,  los cuales se encendían cada noche iluminando el pequeño sendero de piedra que conducía a la entrada de la choza. Las hadas se encargaban de mantener esos hongos en buenas condiciones, regando sobre ellos el agua de luna llena, la cual se conseguía al dejar agua en pequeños recipientes sobre la copa de los árboles cada que la luna estaba en su fase más brillante. Cuando el ciclo lunar terminaba, estos seres alados recogían el agua, la cual  se había transformado en un líquido blanco y brilloso, el cual vertían sobre los hongos. Esta no era la única función del agua de luna, ya que Magnolia la recolectaba también para curar un sinfín de males, y se dice que para renovar su poder, las brujas deben bañarse en esta agua cada noche en que la luna se ausenta. En el jardín habitaban también un buen número de calabazas, quienes sonreían y saludaban a Magnolia cada vez que pasaba por donde se encontraban. Solían poner expresiones tristes cuando la bruja se encontraba melancólica, porque han de saber que a pesar de sus hechizos  y su amor por aquel bosque, de vez en cuando anhelaba un compañero que le brindara su abrazo durante las noches de invierno.

Una noche, como cada tres meses, se reunió con las brujas de los bosques cercanos. En esta ocasión, la reunión tuvo lugar en su casa. Al caer la noche, el cielo se vio atravezado por ágiles escobas que cruzaban el bosque dejando un rastro de magia por donde pasaban.  Al llegar al lugar indicado, se topaban con el divertido letrero puesto por la misma Magnolia en la entrada de su patio, el cual tenía escrito lo siguiente: “Witch´s House”, que en inglés significa: “Casa de la Bruja.”   Las asistentes acomodaban sus escobas en la entrada, y bromeaban con las calabazas que las recibían con amabilidad.




La noche se convertía en una divertida velada, donde el intercambio de fórmulas, regalos, postres, historias de hechizos que tuvieron un resultado divertidamente inesperado, y demás, amenizaban aquella reunión. Pasadas las tres de la madrugada, Gardenia, una de las asistentes, preguntó a Magnolia:
-¿ y cuándo conoceremos a algún enamorado tuyo?-
-Es verdad querida, ¿cuándo nos presentarás a algún apuesto caballero que te acompañe?-
-Eso puede esperar, chicas- respondió la bruja, quien odiaba ese tema-  -¿alguna quiere más jugo de calabaza?-
-¡yo!- se escuchó al unísono, y todas abandonaron el interrogatorio.
La anfitriona se levantó y se dirigió a la cocina, donde al servir un poco de jugo en cada copa, no pudo evitar derramar una lágrima al pensar en su secreta soledad. Se apresuró a evitar que otras lágrimas cayeran, pues es bien sabido que cada vez que una bruja derrama una lágrima, ésta se convierte en una flor azul llamada Reißenhexe , Magnolia no quería ver el piso de su casa lleno de flores, por lo que cada vez que se sentía triste se dirigía a un apartado lugar del bosque, justo donde se encontraba el cementerio de los seres elementales, donde podía derramar las lágrimas que quisiera, ya que al hacerlo llenaba el suelo de flores para sus amados seres. Se trata del consuelo que la madre naturaleza ofrece a las brujas, ya que al florecer sus lágrimas, una sonrisa acude a su rostro.
Al terminar la reunión, todas las brujas se retiraron, dejando sola a Magnolia, quien después de realizar un hechizo que limpiara aquel desorden dejado por sus compañeras, se dispuso a leer uno de los libros que las asistentes le dieron como regalo. “El Libro de los errantes”, decía el título. Se trataba de una serie de pequeños escritos acerca de los seres a los que los espíritus del bosque habían condenado. Cada uno, venía acompañado de un bello dibujo de su correspondiente personaje. El último de éstos llamó la atención de Magnolia; se trataba acerca de aquel ser de quien había escuchado  diversas historias tristes:”El Conde”.
“Oriundo de los bosques de Bakonia, dícese que fue maldito por la cantidad de víctimas a quienes dejó sin sangre. Su castillo se volvió invisible a los ojos de todos,  y el conde mismo se rumora fue convertido en un espectro sin cuerpo, nadie le ha visto en los últimos años aunque se dice que sigue con vida.”


La ilustración mostraba a un caballero de semblante triste observando por la ventana de un viejo castillo, imagen que fue grabada por un  sirviente antes de que el conde fuera castigado. Sin embargo, lo que más llamó la atención de la bruja fueron sus ojos de un color rojo oscuro como la sangre. La hora de dormir había llegado, y Magnolia, somnolienta y cansada, se echó a dormir cuando el sol comenzaba a dejarse ver.
Cuando la noche había llegado, la bruja despertó luego de haber dormido todo el día, y al salir a la puerta de su casa, vio el patio iluminado por los hongos, las hadas cruzar e un lado a otro, y en medio de los árboles, unos inquietantes ojos amarillos.
-Qué alegría ver por aquí a alguien que no viene cubierto de pelo esta vez-
De entre las sombras surgió un hombre alto y fuerte, quien se acercó amablemente a Magnolia besando su mano de manera galante. Se trataba de Phenryl, un hombre lobo guardián de ese bosque. Era un viejo amigo de la bruja, quien la visitaba de vez en cuando para curar algún mal, o advertirle sobre algún peligro.
-Ha sido vista la niebla carmesí en algunos lugares del bosque, y creí que debías saberlo…ronda estos lugares, y no desearás que lastime a alguna de tus amadas criaturas-
-Tendré  cuidado, querido, agradezco la información-
Aquel individuo de aspecto guerrero se marchó rápidamente, mientras Magnolia se dirigía a cortar las flores habituales que llevaría al cementerio del bosque, no sin antes entrar en su casa para ponerse su capucha negra. Se adentró entonces en las profundidades de aquel lugar, iluminando el camino con su  vieja lámpara  de mano. El camino era tenebroso y oscuro, completamente lleno de niebla. Parvadas completas de murciélagos atravesaban los árboles, por lo que la bruja debía agacharse para no ser golpeada por sus veloces alas. A lo lejos, las Banshees lanzaban sus enormes alaridos, y aullidos de hombres lobo resonaban en las montañas. Aún así nada de esto lograba asustar a Magnolia, quien conocía a la perfección este bosque y sus secretos.
Luego de caminar un largo rato en la oscuridad, al fin llegó al antiguo cementerio, el cual era conocido también como “Cementerio de Hadas”. Estatuas de hombres lobo en posición de batalla, hadas con ramos de flores en las manos, duendes sigilosos y brujas adornaban aquel viejo lugar lleno de niebla.


Magnolia dejó las flores correspondientes y se dispuso a marcharse, cuando de pronto un viento frío la hizo voltear la mirada hacia un terrible par de ojos rojos que la observaban. La bruja observó aquellos ojos fijamente, y al prepararse para lanzar un hechizo que dejara al descubierto de quien se trataba, el ser emprendió el vuelo velozmente, dejando ver que se trataba de un murciélago que colgaba bocabajo de un árbol, provocando que el hechizo de Magnolia se estrellara contra una rama, sin tener efecto alguno.  Cuando aquel ser se alejó volando velozmente, un rastro de niebla carmesí, roja como la sangre, quedó flotando en el aire.  Magnolia regresó sumamente inquieta a su casa, preocupada por las víctimas que aquel ser pudiera cobrar en su bosque.
Sin embargo, algo sucedió cuando aquellos ojos se cruzaron con los suyos; pudo sentir una tristeza enorme, como si aquel ser comunicara un mensaje doloroso por medio de esos ojos color sangre.
Ya en casa, pensó en que debería hacer contacto con aquel murciélago, pues evidentemente era distinto al resto de los que habitaban en aquel bosque, y  jamás lo había visto antes, y evitar que dañara a algún ser.  Según uno de sus libros más antiguos, este tipo de Murciélagos de ojos rojos se alimentaban de pequeñas porciones de sangre, pero si  se deseaba realmente entablar comunicación con él, era necesaria la sangre de una bruja, lo cual los atrae en gran manera.
Magnolia, dispuesta a saber si  sus intenciones eran buenas  o malas, sacó de su baúl una vieja aguja de metal, con la cual hizo un corte en uno de sus dedos. Vació la sangre en una diminuta copa y la depositó en la salida de su casa, en el techo.
La mañana siguiente, al salir a observar el sol y  prepararse para comenzar su habitual caminata, encontró algo curioso en la terraza de su techo. Se trataba de una rosa oscuramente roja, junto a la copa de sangre, la cual estaba totalmente vacía…




A partir de entonces, cada noche al ir a dormir, Magnolia dejaba un poco de su sangre en aquella copa, y a cambio recibía una rosa, la cual guardaba en un florero de cristal negro heredado por su legendaria abuela…la poderosa bruja Owen. Sin embargo, en raras ocasiones lograba encontrar al murciélago, pues aunque lo intentara, cada vez que lo esperaba, únicamente sentía un viento frío que agitaba aquellos robles, y al salir…la rosa había sido ya depositada en su techo, y la sangre bebida.
En una ocasión, sin embargo, al quedarse profundamente dormida luego de una larga serie de hechizos, fue despertada por el frío que llegó al lugar. Se trataba de un fuerte viento, el cual era aún más helado que el que solía asolar aquel bosque. La bruja salió de la cama, tomó su capa, y  salió al jardín. El bosque completo se encontraba lleno de una escarcha blanca, pero más extraño aún…la escarcha estaba llena de pequeñas gotas de sangre. Aquella imagen asustó a Magnolia, quien temía algún daño para alguno de sus amados seres del bosque. De inmediato se dirigió a tomar su escoba, cuando entonces encontró sobre su casa algo inusual: se trataba de una rosa marchita, la cual por lo visto era bastante vieja. Debajo de esa rosa, se encontraba un viejo papel, el cual, al desenvolverlo, Magnolia encontró que tenía las siguientes palabras escritas:
-El rastro de sangre te llevará a saber lo que necesitas-
Al voltear, notó cómo efectivamente aquellas gotas de sangre formaban un delgado camino hacia el norte del bosque. Después de mucho caminar, se encontró con un una pequeña arbolelda marchita que jamás había visto, y al atravesarla, encontró un viejo libro de piedra en manos de la estatua de un ángel, cubierto por pétalos marchitos, y algunas gotas de sangre sobre aquel libro abierto. Cuando Magnolia tocó aquel libro ensangrentado, éste se convirtió en un libro de verdad, el cual comenzó a desplegar imágenes que tomaron forma rápidamente.
En un viejo castillo, la sombría figura de un No Muerto devoraba la sangre de varias víctimas, y tras él podrían verse las almas de todos a cuantos había desangrado. De pronto, se le veía de rodillas en medio del bosque, derramando lágrimas de sangre por aquellas culpas. Los espíritus del bosque, lo miraban seriamente, y de pronto, su cuerpo se desvanecía, y quedaba convertido en algo que a Magnolia le parecía bastante familiar…un murciélago de ojos carmesí, que se perdía en la infinidad de la noche.
El libro se cerró, y Magnolia, sorprendida, comprendió  finalmente todo sobre el Conde. El  frío se detuvo, y el bosque volvió a su habitual calma nocturna. Sin embargo, aquel ángel de piedra y aquella arboleda habían desaparecido. La bruja regresó a casa, sintiendo una enorme tristeza por aquella historia, y por los siglos que en soledad, al igual que ella, debía haber pasado aquel ser. Y sin querer, había estado alimentando al Conde, y habían sido sus rosas las que había guardado en el florero de la abuela Owen.
La mañana era nublada y con algo de brisa, por lo cual aquella rosa estaba húmeda. Magnolia tomó aquella flor delicadamente entre sus manos, y la depositó en el hermoso florero de cristal azul donde guardaba todas las que recolectaba. Sin darse cuenta, pasaron varias horas durante las cuales estuvo contemplando aquella rosa, su belleza era sobrenatural, incluso en aquel lugar donde la magia y lo sobrenatural eran habituales. Los pétalos tenían un color más rojo de lo normal, como si hubieran sido pintados con algún hechizo que la propia Magnolia desconociera.
Mientras tanto, en la otra orilla del bosque  un individuo con una vieja túnica, sucia y maltratada marcaba los árboles con una filosa punta, dibujando en ellos oscuros  y antiguos símbolos. Las marcas eran puestas en forma simétrica, con aquellas viejas manos que a la vez cargaban un gastado báculo de madera.  El hombre que realizaba estas marcas confirmó que un círculo hubiera sido formado por los árboles en los cuales había dibujado aquellos signos. Se sentó en el suelo, entre las flores grises sembradas por la lluvia. Viejas frases, pronunciadas en una lengua que pocos conocen ya, eran repetidas por aquel anciano, provocando que en aquel pequeño lugar el viento comenzara a alterar su curso. Las criaturas del bosque que pasaban por ahí comenzaban a acercarse, acostumbradas a los hechizos de Magnolia.  Sin embargo, una maligna sonrisa se dibujó en el rostro de aquel  sujeto, quien al alzar los brazos provocó que surgiera un resplandor verde de aquellos árboles, el cual apareció en sus ojos también.

Una extraña aura verde surgió del cuerpo del anciano, alcanzando a las criaturas que trataban de huir, para después volver a él, quien después de un grito dejó surgir nuevamente aquel resplandor, que cubrió todo el lugar, provocándole cerrar los ojos. El ritual había terminado, y el viejo hechicero sonrió al sentir nuevamente sus manos y su cuerpo lleno de poder, y aquel verde resplandor emanando de su cuerpo como vapor. Satisfecho, se retiró de aquel lugar, el cual había dejado ya de ser el mismo.


La tarde era lluviosa, el techo de la casa de Magnolia, quien se había quedado dormida en el sofá. De pronto, una terrible sensación la hizo despertarse, y tomar su capa aceleradamente, junto a su escoba. Sin importar la lluvia, salió apresuradamente, siendo guiada por una parvada de cuervos hacia una lejana orilla del bosque.  Viajaba lo más rápido posible, al tener la sensación de que algo terrible había sucedido.

Al llegar al lugar, encontró el escenario más terrible que jamás hubiera visto. Los árboles estaban totalmente quemados, y los conejos, venados, siervos, y demás animales que habitaban esa parte del bosque, se encontraban muertos en el suelo, con la vida absorbida por una maligna entidad. Magnolia se tiró de rodillas en el pasto que ahora estaba seco, y sin poder evitarlo, lloró profunda y amargamente, llenando rápidamente de flores azules aquel lugar, las más tristes flores azules que hayan surgido hasta entonces en aquel bosque. Los lobos lanzaron un enorme y triste aullido, y aquella Bruja no pudo más que pasar las horas llorando, y preguntándose cómo aquello había podido suceder, cómo algo tan ruin pudo ocurrir en su bosque, el cual protegía de todo mal.

Magnolia comenzó a pasar los días en aquel lugar, dejando que sus lágrimas llenaran el suelo que ahora estaba muerto, cuando de repente, al anochecer, una figura conocida apareció ante ella, dibujándose entre las siluetas de los árboles, tomando forma por las flores y las mariposas que la rodeaban…

-Magnolia…mi pequeña Magnolia…tantas lágrimas para vclver a poblar este bosque prueban que te has convertido en una verdadera Bruja guardiana de la naturaleza...

Sorprendida, reconoció al instante aquella voz, que la había acompañado desde su infancia y le había mostrado el camino de la magia…y sollozando, se dirigió hacia ella:

-Abuela Owen, yo…lo lamento, no pude cuidar de este bosque, se suponía que lo cuidara, que la naturaleza haría su curso, que nadie lo profanaría, y mírame, fracasé, no pude protegerlo, perdóname-

-Has cuidado de este bosque tanto como deberías hacerlo, pero hay fuerzas malignas que se escapan incluso a tu poder, y es ahora cuando debes usar tus dones y tu vínculo con nuestra madre tierra, para detener a este enemigo-

-¿Quién hizo esto abuela? ¿Cómo puedo detenerlo?-

-Busca las marcas ocultas en los árboles, eso te dará la clave. Tú puedes detenerlo, de no hacerlo todo el bosque sufrirá el mismo destino que estos nobles seres, que ahora llevaré al eterno verano-
-No te vayas aún abuela, te extraño, necesito de tus historias, de tus abrazos, de tu compañía, este bosque es muy grande para mí sola, no siento que sea la guardiana que debería, no soy la mitad de la bruja que tú fuiste, no soy digna de ser una Owen-

- Eres justo la guardiana que este bosque necesita, y estoy orgullosa de la bruja en la que te has convertido, se que lograrás salvar el bosque-
-
Abuela, no te vayas…-
-
Estoy siempre contigo mi pequeña-
Las almas de aquellos seres que habían muerto, comenzaron a salir de entre sus cuerpos, uniéndose a la silueta de la abuela Owen, quien se disponía a marcharse ya.

-Abuela, encontré al Conde, qué debo hacer?
La abuela, desvaneciéndose, sonrió dulcemente.

-Confía en el lenguaje de sus rosas-

Desapareció, dejando una estela de paz en aquel lugar, y después de tantas lágrimas, aquel lugar quedó poblado nuevamente de flores azueles. Al levantarse, Magnolia comenzó a buscar las marcas en los árboles, las cuales conocía, pero la llenaron de furia.
-Nigromante-

Magnolia volvió a casa, y sacó de su ático un viejo baúl, el cual estaba lleno de cosas que debía usar únicamente para una batalla. Un cascabel, utilizado por ella cuando era pequeña y heredado por su madre, un sombrero de punta que únicamente ella podía utilizar, ahora que era ya una bruja adulta, y una antigua capa negra perteneciente a su abuela. Por último, una triqueta de metal, en la cual reunía el poder de aquellos tres objetos. Caminando, se dirigió a las profundidades de aquel bosque, sin tener idea de si volvería a su amada casa.
Justo en el centro, Magnolia dejó caer en el suelo tres semillas de calabaza, y al lanzar el conjuro adecuado hizo surgir un resplandor que se elevó por los cielos.
-Sal de ahí, Nigromante-
De entre los árboles, surgió un hombre vestido con ropas viejas, vistiendo una máscara de cráneo.
-Querida Magnolia, ¿tan pronto deseas fallecer?-
-Bastante repugnantes son los de tu clase, que absorben la vida de la naturaleza y su alma, como para tener que sostener un diálogo contigo-
- No creerás que puedes detenerme, ¿cierto? Tengo 300 almas guardadas en mi interior, mi poder sobre la muerte me ha permitido rejuvenecer, aprisionando almas, una simple bruja no tiene oportunidad contra mí, es mejor que te retires, este bosque será mío.
-¡Silencio!-
Magnolia lanzó un hechizo destructor que el nigromante evadió  gracias a las almas en pena que lo rodeaban, y rápidamente se desplazó hacia otro lugar, lanzando un contrahechizo hacia Magnolia, el cual logró lanzarla lejos. Sin embargo, la bruja logró reincorporarse, y contraatacar, logorando derribar al nigromante. Comenzó así una feroz batalla, en la cual aquella bruja peleaba con todo su poder para salvar aquel bosque.




-No esperaba tanta resistencia de una débil mujer, pero este baile ha sido divertido, ahora déjame mostrarte lo que puedo hacer-
Magnolia atacó de nuevo, pero su hechizo se desintegró, y aquel viejo hechicero fue acercándose a ella lentamente, conteniendo el ataque en una sola mano.
Las almas en pena que servían a aquel nigromante comenzaron a elevarse y rodearlo, llenándolo de su poder. Tomó a Magnolia del cuello, anulando completamente su poder, y absorbiéndolo para sí mismo.
-Ah, el poder de una bruja, al fin me pertenece, ahora eres únicamente una mujer, lo cual no es ningún tipo de amenaza para mí. Esto es justamente lo que necesitaba, con el poder de la muerte, y tu poder sobre la vida, ahora puedo absorber toda la energía de este bosque sin problemas.
Magnolia, lastimada en el suelo, y derrotada, contemplaba cómo el poder del bosque comenzaba a mezclarse con las almas del Nigromante, dando nuevamente inicio al proceso que acabó con aquellos animales en el rincón donde pudo ver nuevamente a su abuela.
-Mira esto Magnolia!!  No te parece maravilloso? El poder del bosque es solo mío!!! 
El bosque comenzó a perder su vida, los árboles comenzaron a secarse, los animales comenzaron a morir, hasta que en un punto, el proceso se detuvo, dándole el completo poder a aquel maligno mago, cuyos ojos se habían tornado verdes completamente. Magnolia, furiosa, se lanzó a atacarlo, pero resultó inútil debido a que no contaba ya con ningún tipo de poder.
De las sombras surgió entonces un ejército lidereado por Phenryl, se trataba de la armada de los Hombres Lobo, quienes atacaron a aquel sujeto, lanzando sus mordidas y rasguños. Sin embargo, a pesar de dar una feroz batalla, fueron vencidos por el poder inmenso de la vida y la muerte reunidos en el Nigromante.
-Soy lo supremo ahora, pero tú debes desaparecer, es una pena que no seas más que la débil descendiente de la anciana Owen, y no puedas igualarte en su poder, ahora, en su nombre, voy a sacrificarte-
Sacando de entre sus ropas una vieja daga, se dispuso a atacarla, y una enorme mancha de sangre brotó entre los árboles.
-Noo, maldito, maldito seas-
De entre lo profundo de la noche, una parvada de murciélagos surgió y atacó al hechicero, haciéndolo tropezar. Lanzándolos lejos con su ataque, creyó liberarse de ellos, sin darse cuenta de que el verdadero peligro era aquel que comandaba la parvada. El enorme murciélago de ojos color sangre, inmune a la magia,  se lanzó sobre su cuello, impidiéndole defenderse debido a la agilidad y fuerza de su ataque.
Magnolia, sorprendida, comenzó de pronto a sentir una misteriosa fuerza rodeando su cuerpo. Los ecos del bosque comenzaron a escucharse, los cuales había escuchado únicamente la primera noche que acompañó a su abuela durante un Samhain, y fue presentada a los espíritus del bosque.  Ellos, que conocían el peligro, decidieron dar su poder a aquella bruja, para que acabara definitivamente con la amenaza.
Lleno de sangre, el hechicero pudo por fin liberarse de su atacante, lanzándolo lejos, sin embargo, al voltear, notó que su verdadero rival se había alzado con más poder que nunca. Apareciendo  una triqueta en el pecho de Magnolia, tras ella resplandecían la silueta de su abuela Owen, la silueta de su madre, y su propia silueta de su etapa infantil.


-Dijiste que no soy digna del poder de una Owen, y que sin mi poder no soy más que una débil mujer y no una bruja. Te equivocaste al venir a atacar este bosque, te equivocaste también al pensar que no tendría poder, pues por ser mujer el poder de una bruja reside en mí, y eso mismo impide que un hechicero pueda controlarlo, solo  una mujer tiene el vínculo con la naturaleza, estás acabado.
-No lo creo, tú eres únicamente Magnolia,  ya te lo dije, la débil descendiente de Owen, nada más puedes hacer-
El Nigromante reunió el poder que le restaba, debilitado por la sangre que le había sido extraída.
-Mi nombre no es Magnolia…Mi nombre es OWEN!!-
Diciendo estas palabras, un enorme hechizo salió de sus manos, lanzando muy lejos a aquel  sujeto, derrotado por el poder inmenso, llegado al máximo punto de Owen.
Debido a que el Nigromante fue despoojado de su poder,  la vida regresó rápidamente al bosque, revirtiendo el proceso que Owen tanto temía. La bruja, cansada, cayó de rodillas, dándose cuenta de que el murciélago se encontraba tirado en el suelo, herido por el hechizo defensivo de su enemigo.
.Lo lamento, yo, no pude hacer nada, yo…quisiera liberarte de tu condena, has salvado junto a mí este bosque…no, no mueras!!-
El murciélago, debilitado y sin poder aletear, agonizaba.
-Nadie como tú me regaló su amor con tantas rosas, y alivió así con su ilusión mi soledad-
Tomándolo entre sus manos, besó aquella pequeña boca, antes de que aquel ser diera su último aliento. Lo puso contra su pecho, derramando un par de lágrimas que tocaron débilmente aquellas alas. De pronto, el murciélago se desintegró en las manos de Magnolia, convirtiéndose en una densa niebla oscura que comenzó a rodear aquel lugar con resplandores carmesí. La misma niebla se convirtió en una parvada gigantesca de murciélagos que comenzaron a volar alrededor del lugar, y desaparecieron.
Magnolia, triste y de rodillas, y débil por la batalla, comenzó a lamentarse por la idea de no volver a ver jamás una rosa sobre su techo.  De pronto, unas pisadas se escucharon, y tras un árbol, surgió, malherido y furioso, el nigromante. Cargaba una pesada espada, y furioso se lanzó contra la bruja, buscando finalmente aniquilarla.
La bruja, sorprendida, no pudo reaccionar, debido a su debilidad y cansancio. Justo cuando la hoja estaba a punto de ser enterrada en su cuello, una parvada de murciélalgos se interupuso entre ella y su atacante. Aquellos murciélagos comenzaron a tomar una nueva forma, convirtiéndose en una silueta envuelta en un manto negro, quien detuvo aquel ataque con una sola mano.
-T-T Tú…no puede ser…tú eres…-
-Yo…soy el Conde, y tú eres mi cena, Nigromante-
Doblando la mano del hechicero, aquel Vampiro mordió su cuello, y devoró rápidamente su sangre, acabando finalmente con él.  Al terminar, vio a Magnolia, cansada y débil, de rodillas ante él. Arrodillándose, la tomó en sus brazos, y escoltado por los hombres lobo que habían vuelto a su forma humana, la llevó nuevamente a su casa, a descansar después de tan feroz batalla.  Durante el camino, todas las criaturas del bosque salían al encuentro del conde, siguiendo el cortejo que llevaba a aquella bruja a su hogar nuevamente, agradecidos todos, hadas, duendes, animales, aves, y demás criaturas, por haber salvado su hogar. Ya en aquella pequeña casa, el conde recostó dulcemente a Magnolia en su cama, besando sus manos y diciendo despacio a sus oídos.
-Gracias por haberme liberado-
El amanecer estaba cerca, y antes de que los rayos del sol asomaran…El Conde desapareció entre los antiguos árboles, mientras poco a poco, en aquel jardín, y en aquel hermoso bosque…el despertar de la esperanza de un nuevo día…llegaba al fin, y pronto, el dulce olor de los postres regresaría a aquella casa, junto a la mujer que dulcemente cuidaba de todos los seres del bosque, y a la vez…eran ellos quienes ahora cuidarían de ella…eternamente.
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 Dos días después de aquella batalla, al anochecer, Magnolia despertó, recuperada de sus heridas y rodeada por las flores que los seres del bosque llevaron a su cama. Al salir de casa, se encontró con un viento suave, frío, aunque apacible.  Al voltear hacia su techo, le sorprendió encontrar nuevamente una rosa, aunque en esta ocasión no se trataba de una rosa color sangre depositada ahí a cambio de la sangre de bruja. Se trataba de una rosa blanca, sumamente bella. Al tomarla en sus manos y salir al jardín, notó cómo el aire estaba lleno de pétalos rojos y negros, los cuales formaban un sendero. Extrañada, comenzó a seguir aquellos pétalos, los cuales, luego de una breve caminata la llevaron a un viejo roble, lleno de rosas negras y rojas…eran las mismas rosas que recibía cada mañana!  Entonces, pudo sentir una presencia  conocida, lo cual  puso a sudar sus manos. Detrás de aquel roble, de espaldas, se encontraba una silueta oscura, la cual al voltear hacia ella dejó ver el mismo par de ojos rojos. Envuelto en un manto negro,  y sosteniendo una rosa roja sacada de esos atuendos oscuros, avanzó hacia Magnolia, quien al mismo tiempo se aproximó a él…hasta quedar ambos frente a frente, mirándose a los ojos en medio del bosque, rodeados de pétalos rojos y oscuros…envueltos en el enigmático lenguaje de las rosas.

                                                                     Fin.

Un agradecimiento especial a Isaura, por su colaboración en la ilustración de esta historia. 



Murciélago.